UNA BUENA GESTIÓN AMBIENTAL

Artículos de opinión

Por José R. Núñez Corona

Siempre recuerdo una frase que dijo el extinto Dr. Balague: “Éste es un país rico pobremente administrado”, nadie ha podido contradecir esta verdad que aun está vigente en nuestros días.

¿Por qué recuerdo esta expresión del Dr.? Simple: La minería y otras tantas actividades económicas son ejemplos vivos de la expresión “Un país rico pobremente administrado”.

Como educador ambiental tengo claro que los recursos naturales son fuentes de riquezas si se manejan de una forma correcta, pero más claro tengo que si no se explotan minimizando al máximo los daños ambientales que puedan general a veces es mejor no explotarlos porque como dice el dicho: «puede salir  más caro la sal que el chivo» y sin duda pasarían a ser en vez de fuente de riqueza a ser fuentes de pobrezas y de enfermedades permanentes.

Es bueno observar que los países enriquecidos casi siempre explotan los recursos naturales de los países empobrecidos, dejando así intactos sus recursos naturales, quizás de ahí provengan los nombres de países ricos y pobres. Un país que haya explotado todos sus recursos naturales y a la vez haya mal gastado lo poco que le haya dado el explotador, sin duda está destinado a ser por mucho tiempo un país muy pobre.

También hay que tomar en cuenta que los recursos naturales no son solamente de la generación presente, así como fue de la pasada debe ser también de las futuras generaciones, y por eso debemos extender en el tiempo los beneficios que genere la explotación de dichas riquezas, invirtiendo correctamente en obras de las cuales  se puedan beneficiar los habitantes del futuro, quienes deberán enfrentar directamente los resultados negativos de las explotaciones (por ejemplo en la construcción de presas, e invertir en energía renovable).

Siempre se debate en los distintos  ámbitos sociales los impactos ambientales que genera la minería sobre el  medio ambiente, con el transcurrir del tiempo se han producido distintos desastres ambientales asociados a este sector económico, normalmente causados por las malas prácticas llevadas a cabo durante esta actividad, que casi siempre tiene que ver con la reducción de los costos de los explotadores.

Entre los principales impactos que puede originar la minería se encuentran: la destrucción de la capa boscosa,  la contaminación de las aguas, la afección a la flora y fauna del entorno próximo a la explotación minera y  los efectos negativos en la salud humana de las poblaciones próximas a la mina.

Hasta hace poco tiempo, la estimación global de bosques se obtenía a partir de imágenes por satélite de las áreas forestales, pero la información que se generaba no era del todo precisa. Por esta razón, un grupo de investigación internacional decidió crear un mapa de la distribución mundial de los árboles por kilómetro cuadrado.

El estudio, que se publico en el año 2015  en Nature, revela que sobre la Tierra existen tres billones de árboles, lo que supone 422 árboles por persona, una cantidad ocho veces superior a los cálculos anteriores (61 árboles por persona). Sin embargo, a pesar de esta cifra, el número total de árboles ha caído en un 46% desde el comienzo de la civilización humana. Además, en la actualidad, “la tasa de pérdida forestal –provocada por la deforestación, el cambio en el uso de la tierra y la gestión forestal– es de 15.000 millones de árboles cada año”, advierte Thomas Crowther, autor principal del trabajo e investigador en el Yale School of Forestry & Environmental Studies de la Universidad de Yale (EE UU).

El impacto negativo del ser humano en los ecosistemas naturales es claramente visible en pequeñas áreas.

Por último se debe considera que las comunidades que recibirán el impacto ambiental más contundente (cambio de paisaje, desmejoramiento del aire, agua y suelo, y consecuencia directa en la salud humana, entre otros) deben ser recompensadas justamente en proporción de  las riquezas que se extraigan del lugar.

Es un verdadero reto hacer una excelente  gestión ambiental en nuestro país R.D., sobre todo desde el principio con los contractos de explotación minera, seguido de una buena supervisión de las riquezas que se extraigan y luego una ejemplar inversión de los beneficios definitivos que quedaran a la nación.

Dios, Patria, Liberta, República Dominicana, viva la memoria de Juan Pablo Duarte y los fundadores de la República, ¡cuidemos nuestra nación con amor y pasión!

1 thought on “UNA BUENA GESTIÓN AMBIENTAL

Deja un comentario