Elecciones en Venezuela, una campaña desigual y llena de errores estratégicos

Elecciones en Venezuela, una campaña desigual y llena de errores estratégicos

Venezuela.- Nadie duda que la campaña electoral venezolana es cuando menos desigual. Por un lado, se da sin las condiciones mínimas que garanticen la confianza de los electores en el proceso para elegir presidente el 28 de julio, dada la monopolización de las instituciones públicas por parte del régimen del aspirante a la reelección, Nicolás Maduro.

 

Por otra parte, la oposición tiene en María Corina Machado su caballo de batalla (inhabilitada por las autoridades electorales) pero haciendo campaña, mientras el candidato oficial es Edmundo González, un diplomático hasta ahora desconocido, que dosifica sus apariciones y movimientos en medio de la intensa agenda que maneja Machado. Hay que recordar que es ella la que acumula el capital político luego de haber sido elegida en primarias como la abanderada de la oposición. El apoyo de la vieja dirigencia opositora que ella misma descalificó por años, vino después.

 

Ambos aspectos de la campaña han desencadenado errores de lado y lado que al final, terminarán pagando unos electores que luego de mucha violencia, torturas, persecuciones e intentos fallidos por recuperar la democracia, no ha encontrado ni en un lado ni en otro, quien realmente represente el más profundo deseo de la mayoría: un cambio sin violencia y mejora en sus condiciones de vida.

 

Ambos, gobierno y oposición, han cometido errores estratégicos graves, por decir lo menos. Al final, se afecta la participación democrática y la confianza en la dirigencia política.

 

1. La Descalificación de candidatos independientes

Uno de los errores más significativos tanto de Maduro como de Machado ha sido la descalificación de los candidatos independientes, que representan no solo una alternativa legítima sino un drenaje a la polarización y la tensión pre electoral. Ambos han torpedeado las aspiraciones de candidatos como Benjamín Rausseo, Enrique Márquez y Antonio Ecarri, por nombrar solo tres. Maduro se ha referido a ellos como “patarucos”, que en el argot de las peleas de gallos se refiere al que es cobarde o no apto. Él mismo se identifica como “el gallo pinto”, el más fuerte, aunque su significado real es “gallo de plumas multicolores”. De otra parte, Machado, sus aliados políticos y seguidores, los han bautizado “alacranes” (traidores), en una andanada bastante más agresiva que la del propio chavismo. Ambos bandos han demonizado y tratado de aniquilar a los candidatos independientes tratándolos como enemigos, sin ponderar que posiblemente, de no existir la opción que ellos representan, los votos de quienes les siguen irían a parar a la abstención, o al candidato contrario. En todo caso, ha sido una arremetida antidemocrática y vergonzosa que iguala a dos opciones (gobierno y oposición), que dicen diferir profundamente.

 

2. Incremento de la Polarización

Lo anterior no hace sino atizar la peligrosa polarización que reina en el ambiente político venezolano a menos de dos semanas de las elecciones. Con un electorado cada vez más dividido, será más difícil para cualquier bando demostrar claramente que ha ganado. Según expertos, es probable que el margen de diferencia de votos sea pequeño, lo que aumenta el riesgo de conflictos post-electorales y cuestionamientos sobre la legitimidad del resultado.

 

La polarización extrema, se sabe, ya antes ha resultado explosiva para la estabilidad del país suramericano. Al final, al no haber punto medio o independientes, el empoderamiento de uno de los dos extremos implicará la falta de representación del otro, es decir, de una gran parte de la población. En esto, también, ambos lo han hecho mal.

 

3. Guerra de encuestas

La manipulación y guerra de encuestas es un terreno donde de nuevo, ambos extremos coinciden, esta vez para generar falsos triunfalismos de lado y lado. Los asesores de ambas parten parecen desconocer una de las máximas más elementales del mítico consultor político estadounidense Joe Napolitan, cuando dijo tantas veces que “no hay que fiarse del tamaño de las encuestas para predecir el resultado de unas elecciones. La única encuesta que importa es la que se hace el día de las elecciones». En dos palabras, los sondeos preelectorales pueden ser engañosos, por lo que la decisión última está en manos de los votantes que participan en el proceso electoral. El respetado experto mexicano en encuestas Roy Campos, ha dicho además que las encuestas son herramientas para entender las tendencias y sentimientos del electorado, pero no garantizan resultados, “No afectan la decisión de los votantes, ha dicho, pero afectan el entorno electoral”.

 

4. Cierre de locales

Maduro ha abusado del poder y ha cometido el error de cerrar locales que han apoyado o recibido a opositores durante la campaña, una táctica no solo represiva, sino que azuza el triunfalismo opositor. Todo un despropósito. Además, el régimen continúa utilizando los mismos voceros de siempre, figuras que han perdido credibilidad entre la población, con el mismo discurso de hace 20 años y un saldo negativo de rechazo y hartazgo donde se unen sus propios votantes con los de la oposición. En contraste, la oposición ha utilizado una variedad de voceros, incluyendo periodistas y profesionales, lo que tal vez ha aumentado su resonancia y evitado el desgaste mediático.

5. Los mismos de siempre.

 

También la oposición ha cometido sus propios errores, como por ejemplo prometer un cambio siendo dirigida por los mismos políticos que durante los últimos 20 años no han podido llevar al país hacia una solución final. A la Plataforma Unitaria se le ven las costuras de una pretendida unidad entre quienes en el pasado se han descalificado terriblemente y ahora hacen lo imposible por convencer. Esto incluye a la propia Machado, que si bien ganó las elecciones primarias, ha debido tolerar que sean los partidos que antes despreció los que hayan nombrado el candidato para sustituirla.

 

En resumidas cuentas, en la oposición “el candidato” es un binomio. Por un lado el aceptado por las autoridades electorales que domina Maduro, y por otro lado, Machado, que es quien recorre el país entusiasmando a los votantes. Ella es la que hace campaña y la gente deberá votar es por él. Muchos todavía se confunden. Según periodistas y observadores, la Plataforma Unitaria no se ha ocupado de insistir en difundir la imagen del tarjetón para evitar enredos de última hora. Otros aseguran que en realidad, el verdadero candidato es el deseo de cambio de la mayoría.

 

6. Organización para cuidar el voto

Una de las debilidades más grandes de la oposición es la falta de una maquinaria bien organizada para proteger el voto. Han dejado esta responsabilidad en manos de la ciudadanía, sin un apoyo logístico profesional, entrenamiento serio, adecuado para la tarea más importante, y recursos para hacerlo. Se trata del talón de Aquiles de Machado y su equipo porque en ello se juegan el reto de “ganar y cobrar”. La única manera es demostrar el fraude, y para eso es vital la maquinaria eficiente y experimentada que no tienen, para cuidar los votos,. Esto es extremadamente riesgoso, sobre todo tomando en cuenta que al parecer, el peso del reclamo de fraude recaerá en sus seguidores, a quienes desde ya se les prepara para “cobrar” un triunfo que ven seguro. La única forma de lograr eso es ir a la calle y arriesgar la vida ante la represión que se sabe, desatará el régimen.

 

Conclusiones.

 

Con todas estas variables, el panorama electoral venezolano luce muy incierto. Al final, habrá que ver si los votantes salen realmente en forma masiva a expresarse por el cambio, algo en lo que todos coinciden. Si la oposición logra defender sus posiciones y sus votos gracias a la voluntad de la gente, porque en eso, la maquinaria de Maduro luce afilada y dispuesta a tomar ventaja y no ceder terreno, además, teniendo el monopolio del uso de la fuerza para someter y amedrentar como ha hecho antes.

Basta saber si los venezolanos tomarán la decisión de salir a la calle a defender su voto si los resultados no le favorecen, si estarán dispuestos incluso a poner su vida en riesgo, o si eligen más bien la paz relativa que después de todo, han podido alcanzar en los últimos años pese al yugo de un régimen que los tiene secuestrados, pero que los deja respirar de vez en cuando.

 

Quien pierde más, sin duda, es el pueblo de Venezuela. Si repite Maduro, no habrá el cambio que anhela, y si gana la oposición pero no puede demostrar el fraude, habrá sido un factor decisivo para legitimar al régimen. La única verdad es que en todo caso, para la oposición, habrá un espacio político que hoy no tiene y donde irremediablemente, deberá convivir con Maduro. Eso ya lo saben desde hace tiempo.

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